martes, 12 de abril de 2016

LA FIGURA DEL INTEGRADOR/A SOCIAL EN LA INSERCIÓN SOCIOLABORAL


El papel de/la integrador/a social en el ámbito sociolaboral es aún desconocido para muchas entidades. 
Sus funciones se basan en gestionar servicios, centros, equipos y programas dirigidos a fomentar la integración a través de la búsqueda de espacios de empleo y ocupación que posibiliten el logro de la autonomía personal y económica mediante actividades de integración laboral, promoción de la igualdad y desarrollo local.
Intervine con distintos colectivos en riesgo como: personas desempleadas de larga duración y mayores de 45 años, menores y jóvenes, mujeres, víctimas de violencia de género, discapacidad, inmigración, pobreza, drogodependencias, ex reclusos…
Algunas de sus competencias son las de insertor/a sociolaboral, preparador/a laboral o técnico de empleo con apoyo, intermediador/a y prospector/a laboral.
Como insertor/a laboral:
  • Organiza e implementa programas de inserción laboral y ocupacional, evaluando el desarrollo de los mismos y su ajuste al itinerario prefijado; analizando el contexto, planificando la intervención, entrenando habilidades sociolaborales, definiendo estrategias para el seguimiento y evaluación;  mediando ante las diversas problemáticas que puedan surgir, dinamizando equipos de trabajo, defendiendo los derechos y obligaciones de los y las trabajadoras/es con los que interviene.
  • Con las personas usuarias se encarga de prestar una atención personalizada a colectivos en riesgo de exclusión, identificando sus demandas, ofreciendo información y derivando hacia otros recursos; colabora en el proceso de orientación, llevando a cabo entrevistas individuales, determinando las necesidades , carencias y potencialidades de la persona usuaria, definiendo su perfil, elaborando Itinerarios Personalizados de Inserción y negociando el Plan de Acción; asesorando sobre demandas concretas; programando, impartiendo y evaluando actividades formativas de carácter laboral y prelaboral, habilidades sociolaborales, técnicas de búsqueda de empleo, motivación; agilización de trámitesacompañamiento individualizado y evaluación continua.
  • Con respecto a las empresas y el entorno, sus funciones son el estudio de las características del entorno de trabajo, supervisión y seguimiento de la persona en la empresa, asesoramiento y sensibilizacióndinamización de los recursos de la comunidad y de los agentes que intervienen.
En anteriores programas de orientación como Andalucía Orienta, han contado con integradores/as sociales colaborando en tareas de orientación, entrevistas, elaboración de IPIS, acompañamiento al empleo etc…
Preparador/a laboral.        
                Según el XIV Convenio Colectivo general de centros y servicios de atención a personas con discapacidad  el  Técnico/a de integración laboral – Preparador/a laboral tiene la competencia general de intervenir en el entorno personal y sociolaboral aplicando la metodología de empleo con apoyo para facilitar el acceso y mantenimiento del puesto
de trabajo de las personas con discapacidad, realizando el entrenamiento de las habilidades sociolaborales necesarias para su inserción, manteniendo contacto con las empresas y colaborando en el análisis de puestos de trabajo, así como realizando la gestión de información sobre recursos formativos y sociolaborales existentes en el entorno. En pocas palabras, presta apoyo presencial a la persona con discapacidad en el entorno laboral ordinario, y asesoramiento a las empresas.
Según la OIT, se estima que un 25% de la población mundial es una población que muestra características de vulnerabilidad a la hora de insertarse en un nuevo empleo.
En diversos programas desarrollados, como en el Proyecto Stela de la Fundación Síndrome de Down de Madrid,  el 60% de los Preparadores/as Laborales son Técnicos Superiores en Integración Social.
En este caso, no se trata sólo de tener en cuenta el tipo de discapacidad del trabajador/a sino sus capacidades y destrezas, y las características de la empresa y el puesto en cuestión. Ello va a determinar el tipo, la frecuencia e intensidad del apoyo a proporcionar y la elaboración de soportes técnicos. Así, existen distintos niveles de apoyos: intermitente, limitado, extenso y generalizado.
La labor de concienciación social que debe hacer el Preparador/a Laboral, en muchos casos, es superior al esfuerzo que debe realizar en el entrenamiento del trabajador/a con discapacidad. En ocasiones, se desconocen la existencia de estos programas de empleo con apoyo, gratuitos para las empresas, y que puede generarles grandes beneficios si no se dejan llevar por estereotipos y prejuicios.
El preparador/a laboral prestará asesoramiento permanente a las empresas y apoyo al trabajador/a mientras dure el contrato, aunque deje de ser permanente una vez que la persona está integrada en el entorno laboral. La empresa consigue mejorar su imagen implantando estos programas dentro de la Responsabilidad Social Corporativa, promoviendo la inclusión laboral como una vía para alcanzar la plena integración social.
Intermediación y prospección laboral.
  • Realizando un conjunto de acciones que permitan poner en contacto a las empresas con los demandantes de empleo y viceversa, teniendo conocimiento de las características del mercado laboral en el que intervine. Para ello, intervendrá en base a las políticas activas y pasivas de empleo a nivel estatal, autonómico y europeo; informando de planes y programas de empleo, subvenciones y ayudas, medidas de apoyo a la contratación, prestaciones, y todos aquellos recursos para facilitar la inserción laboral de colectivos vulnerables.
  • Analizando la ocupabilidad y el movimiento del mercado de trabajo. Para ello, informará y difundirá el servicio de intermediación a las empresas, visitará presencialmente a las mismas para detectar sus necesidades, y activará medidas de incentivación a la contratación de colectivos vulnerables.
Todas estas medidas han dado buenos resultados contrastados en diversos estudios realizados, y son la vía para garantizar la integración laboral de personas en situación de vulnerabilidad. Cabe resaltar el éxito de los programas de empleo con apoyo para personas con discapacidad.
Es por ello, que debemos seguir apostando por promover estos recursos con el fin de garantizar el acceso al empleo de personas con capacidades suficientes para poder desempeñar un puesto de trabajo, y que si no les prestamos  el apoyo necesario, podemos estar perdiendo un capital humano imprescindible en el mercado de trabajo.

Artículo publicado en www.lanuevarutadelempleo.com/Noticias/

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