
Induce al niño/a en
representaciones mentales que sean emotivas para él o ella que inhiban el miedo.
Se construye una
jerarquía de situaciones en las que aparezca el estímulo, desde la menos a la más temida, y se le pide que imagine una historia en la que se introduzcan las imágenes mentales emotivas (héroes, animales, amigos/as...) en los miedos.
Es importante que él o ella aparezca en la historia como
protagonista junto al personaje que le produce admiración y emociones positivas.
Lo trabajaremos de forma imaginativa y, si el niño/a muestra incomodidad, se retirará el estímulo y se volverá a la narración.
Otra técnica similar es la de
escenificaciones emotivas, para la que necesitaremos
un participante que modelará la conducta del niño/a. Debe ser una persona cercana al niño/a.
También se realiza una jerarquía de situaciones y, en este caso, se hace una
escenificación o teatro.
Se crean
expectativas de comportamiento valiente y se establecen refuerzos.
Se realizará un modelado de las conductas de valentía en las que el niño/a observará las
consecuencias positivas para su modelo.
También se refuerzan las
aproximaciones, tanto material como socialmente.
Es importante saber que, a veces el miedo puede esconder otro trastorno o carencia, por lo que será necesario investigar esta circunstancia antes de aplicar estas técnicas.